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Reflexiones de una educadora infantil: Los niñ@s, que gran tesoro

escuela infantil

Los niñ@s, bien sabemos que son la base de la riqueza de un país. Serán la mano de obra del mañana, los que trabajarán para pagar nuestras pensiones (como pensarán algunos…), nuestros futuros gobernantes, políticos, dirigentes, profesionales dentro de dos o tres décadas, que pasarán volando….

La educación es el gran reto, sin lugar a dudas…., aunque en nuestro país hoy día no sea la prioridad, y vayamos dando tumbos de reformas en reformas educativas…sin que “cuaje” y se consolide ninguna por más de una década. Vamos al son que nos marcan y un poco a la deriva en este sentido. Ojalá vengan tiempos mejores….No obstante, y pese a las limitaciones que nos ofrece la legislación, el gran papel lo tienen, en este caso, como casi siempre los profesionales, que al margen de la ley en su día a día luchan contra viento y marea para conectar con los niños y niñas y con sus padres y madres (tarea aún más difícil) y que no está escrita en el currículo del profe.

Los niños y niñas con los que a diario convivo en el aula, son pequeños seres, pequeñas personitas en proceso de evolución y cambio de entre 5 meses y 3 años de edad. A estas edades todo les fascina….son super entregados, agradecidos, colaboradores, activos….Son adorables…Dan mucho que  hacer, eso sí, pero con gusto, porque te brindan un beso, una sonrisa, un abrazo o te dicen “gracias seño”, y no hay palabras…se te llena el alma.

La educación de los más pequeños es la base, y una gran responsabilidad que asumimos (educar en valores: respeto, tolerancia, amor, solidaridad, empatía, compartir, ser responsable, educado, honesto, ordenado, limpio (hábitos de higiene saludables), enseñar a comer, respetar turnos de palabra, en la fila,….Enseñarles a jugar, a pintar, dibujar, manipular objetos, texturas, formas, colores…., todo ello introducido desde un eje transversal: educación para la salud, para la paz, coeducación, educación ambiental, diversidad familiar…. Tan importante trabajarlo con los niños y niñas como con sus familias.

Nuestro trabajo lo introducimos sutilmente en las casas, y les llega a las familias, y casi sin darnos cuenta obtenemos doble objetivo: llegar a las familias (objetivo principal), y por ende, a los niños. El trabajo nada fácil acceder a las familias casi de soslayo. Educar a los más pequeños es un trabajo lleno de satisfacciones, porque la base es construir,  su identidad, formar a pequeñas personitas que día a día van ganando en autonomía y dejando de ser dependientes.

Llegué a esta profesión casi por accidente, pero aunque canse (físicamente) porque el ritmo de un Centro Infantil es frenético, llena de orgullo y de satisfacciones y enriquece el alma al educador. Cuantas lecciones por aprender de los más pequeños, cuánta humildad para nunca dejarnos de sorprender por todas sus actitudes, reacciones y perspectivas ante cualquier estímulo o adversidad que se les plantea…

Cuánto por aprender…cada día de la mano de los más pequeños, que sin ellos saberlo y sin darse a penas cuenta marcan y dejan huellas en nuestras vidas a diario, eso sí como son ellos, en las pequeñas cosas, las más importantes, sin lugar a dudas.

Marita.

 

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