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Si por un momento…

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Si por un momento los responsables políticos que toman las decisiones importantes, pudieran ver la cara de emoción, de alegría contenida que expresa Teresa, la mujer separada por problemas de violencia de género, con tres hijos a su cargo, empleada de hogar, con unos mínimos ingresos mensuales, a la que se  le conceden 900 euros de un Programa de Emergencia Social, con el que podrá tener una oportunidad y hacer frente a un nuevo alquiler, deposito, fianza… porque su casa ha sido embargada, su familia desahuciada y se encuentran totalmente desprotegidos.

Si por un momento los responsables políticos pudieran mirar a la cara y sentir la emoción de Adela y Ernesto, matrimonio desempleado, que ya sin percibir ningún tipo de prestación, reciben una Ayuda Económica Familiar del Programa de Intervención Familiar de 1.200 euros, con la que durante seis meses podrán garantizar el alimento y vestido de sus dos hijos de corta edad, que se encuentran en situación de riesgo.

 Si fueran capaces  por un momento, los responsables políticos de ponerse en  la piel de José Manuel, y percibir el escalofrío que siente tras esperar más de seis meses desde que lo solicitó y sin poder trabajar, no por decisión propia sino porque no tiene ninguna posibilidad, es aprobado el Programa de Solidaridad y podrá contar con un ingreso mínimo de 530 euros al mes, para con ello poder hacer frente a las necesidades más básicas de su familia.

Si por casualidad por un momento los responsables políticos pudieran estar cerca de Francisco, el abuelo octogenario, viudo, que vive solo con su perrillo y su única compañía se la ofrece la Teleasistencia y la auxiliar que va a realizar las tareas del hogar y su aseo personal, pero que con sus cinco horas de prestación semanal puede permanecer en la misma casa donde nació y ha vivido toda su vida y así es como quiere continuar.

Si pudieran por un momento solamente, compartir la alegría de Encarna, la auxiliar de Ayuda a Domicilio que por fin es contratada por el Ayuntamiento, aunque sea por seis meses nada más, para trabajar con mayores, familias y personas dependientes en situación de gran necesidad.

Si solo por un momento, fueran capaces de ponerse en el lugar y entender las necesidades de todas estas familias, angustiadas y desesperadas porque no llegan a final de mes, cada vez más empobrecidas, como consecuencia del alto nivel de desempleo prolongado en el tiempo, los bajos salarios y las escasas pensiones y prestaciones, lo mismo no recortarían ni un céntimo de euro en Servicios Sociales, porque ese no es el camino.

Solo entonces, lo mismo se centraban en enfocar esos recortes, tan necesarios para salir de la crisis que atraviesa el país, en reducir sus elevados sueldos, sobres con “dinero B” subvenciones a la iglesia,  rescates a la banca, delincuencia de alto standing, Urdangarines, Gurteles,  Barcenas y más despropósitos… y así se resolvería esta situación  y nosotros, los profesionales de lo social, podríamos dedicar el resto de nuestro tiempo a atender a toda esta gente que sufre, a entender la angustia de todas estas nuestras familias usuarias de los Servicios Sociales Comunitarios e intentar ayudarles a salir de la gran depresión a la que esta situación nos ha llevado.

 Señores responsables políticos que toman las decisiones importantes, se están pasando con los ciudadanos de a pie por encima de sus posibilidades, consiguiendo arrebatarnos a pasos agigantados todas las conquistas logradas a lo largo de los años, decreto a decreto, recorte a recorte y esto no podemos tolerarlo.

 

¡Basta ya de recortes económicos y personales donde más intervención social se necesita!

 Por esto y por algunas cosas más yo también me siento, sueño y soy MAREA NARANJA.

                                                     Fdo. Emilia Villanueva.

 Trabajadora Social

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