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GOTAS DE AGUA.

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GOTA 1ª 6 febrero 2013

Me decía una persona el otro día en Cenes de la Vega: “¿Pero cómo van a desmembrar los Comunitarios? Eso es como cortar el agua o la luz del pueblo. Es impensable”.

A mi me parece cierto, y además es una imagen sencilla como la gente con la que trabajamos;  después de tantos años tenemos hecho el hueco en cada municipio, ¡en todos! los de la provincia, se nos espera y llegado el caso se nos echa de menos. Somos algo tan corriente y necesario para la vida doméstica como abrir el grifo y que salga agua, dar al interruptor y que se encienda la luz. Algo tan cotidiano como un saludo, el pan, un árbol que se ve cada día en la calle y se agradece.  Si falta la gente de comunitarios en los pueblos, no se acaba el pueblo, pero sí se notará en el vecindario que hay menos personas que escuchan, que piensan y que consiguen solucionar los problemas que a las vecinas y vecinos le suponen un obstáculo en su vida diaria. Y ¿hay algo más importante que eso?

GOTA 2ª

Cuando estos días de atrás pedíamos firmas para que “no echen a fulanita o a fulanito” generalización que lleva una carga importante de individualidad y de cariño, la gente empezó a moverse y a colaborar. La cara se contrariaba y muchas personas firmaron, muchísimas. Cuando estampaban su firma de un modo torpe, o limpio, o ágil, o aplicado como salida de un cuaderno de caligrafía Rubio, etc. porque cada firma es un mundo y hay a quien le sale sola y quien por más que se muerda la lengua y tuerza la cabeza no puede disimular que mano y boli no forman una pareja de hecho. Digo, cuando firmaban, a la mayoría de las personas se les quedaba una cara mezcla de satisfacción por colaborar y de incertidumbre por no saber si valdrá de algo, pero por si acaso lo hacían. Gracias por vuestra firma, gracias también a quienes no han firmado porque el no hacerlo ha sido por recelo, lo cual nos dice que todavía queda camino para que la democracia se pare y se quede, por tanto la podemos mejorar entre todas y todos.

GOTA 3ª

Nos hablan de la herencia, de que no pagan, de que los culpables son los de la Junta, bla, bla, bla.

Que donde hay que manifestarse es en Sevilla. Pero si nos ponemos así donde habría que ir es a Madrid, o quizás a Bruselas, aunque pensándolo mejor el sitio en donde se pone el pulgar hacia abajo es Alemania, tan amiga nuestra y tan querida por nuestros gobernantes que no paran de hacer genuflexiones, ¡Sí bwana!. Por cierto allí no tienen problema en dimitir cuando alguien es pillado en un renuncio, aquí eso no lo hace nadie.

GOTA 4ª

Vuelve el tiempo de la caridad, de la mano llena de anillos, del abrigo de piel, de la mesa petitoria, de la laca y el chanel; de la sonrisa bonachona y paternal del generoso de turno, con la palmadita en la cabeza, el chavico y la respuesta: ¡Muchas gracias Don Jesús! ¡Dios se lo pague!, a la vez que  se hace una reverencia hasta los pies para que Donje se ponga más ancho que largo. La limosna va siempre de arriba hacia abajo, son las migajas del banquete de los poderosos; es unidireccional y descendente.

Lo que hacemos en Comunitarios es otra cosa. Parece que la solidaridad es peligrosa, estar en la calle, atender con los dos oídos, pasar del NetGrass hasta después, acoger, orientar, hacer encaje de bolillos para ayudar a tal o cual persona, tutear y que te tuteen, dar amistad y cercanía sin olvidar si es preciso algún rapapolvo a quien no lleva a tiempo a la niña al cole, a quien no busca trabajo en serio, a la persona perezosa que no me trae los papeles de la pensión…

 “Arreglá” pero informal, la gente de Comunitarios patea la calle y está al nivel de las personas.

GOTA Nº 5

De toda la vida la gente normal y corriente gusta de pagar un precio justo por las cosas y servicios que recibe sin ambages, sin peros. No hay nada más justo que pagar en condiciones a un buen profesional (hombre o mujer); no hay nada más injusto que exigir y no pagar; cuando vienen mal dadas, como ahora, no hay nada más necio que confundir el valor por el precio, que decía Antonio Machado.

GOTA Nº 6

Si tenía que pasar; se veía venir, pero mirábamos a otro lado. “Yo no me manifiesto, no es mi estilo”, “no protesto, soy una persona que no quiere molestar”, “hay otras formas de proceder…”

Ahora reclamamos, estrañad@s, que tal o cual persona o colectivo nos apoye. “Por qué no vendrá fulanito”; “no sé menganita a qué espera”, “los sindicatos no se mueven”… Echamos de menos muchas caras y más adhesiones. Pero la tibieza es lo que tiene, se te vuelve en contra, es contagiosa.

GOTA Nº 7

La caballería andante que profesamos la gente de comunitarios, nos lleva a ”ir por despoblados desfaciendo entuertos, socorriendo a menesterosos, viudas, doncellas y donceles, niñ@s, orientando a quien está extraviad@” (todo sea con el mayor, amplio y cariñoso de los respetos).

Desde ahora, para ver si nos va mejor,  podemos pedir que en pago a nuestros desvelos profesionales vayan a postrarse ante nuestra Dulcinea política y la ensalcen y la veneren y le digan que no hay nadie más que ella.

GOTA Nº 8

El otro día volví a ver la película “Solo ante el peligro”, el titulo me trajo sensaciones personales y colectivas muy cercanas que me dejaron pensativo. Tuvo en su momento varios oscars, pero lo que me pasmó es la canción, que es muy maja por cierto, se llama “Do not forsake me, my darling” (búscala en youtube). Yo de inglés lo justo, si hiciera mi currículum pondría: Inglés hablado: nivel medio, que no es una cuantificación sino una abreviatura de algo así como: “medio, bajo”, casi medio”, “ medio muy, pero que muy escaso”, etc.

Pero en fin a lo que iba, el traductor de Google (miraré a ver si esa palabra significa buscador en inglés) decía: No me abandones, mi amor. Pero, ¿a que se parece, españolizando, a algo así como: “…no… por saco… a mi”. Un ruego que hago encarecidamente tanto en lo colectivo como en lo personal. ¡Inquietante!

                                                                                  Sebirocap

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