Susto o muerte

20130319-000249.jpg

Mis amigas nunca vieron con malos ojos los viajes del Inserso.
Sabían que ese proyecto tenía más de un objetivo: Mantener puestos de trabajo en áreas turísticas en temporada baja y proporcionar a la gente de la generación de postguerra la posibilidad de unos días de ocio y convivencia con personas de otras partes de España.
Sólo una de nosotras lo disfrutó, nuestra amiga Mercedes, que nos dejó bien clarito que no había sido por influencias, todo legal y por derecho.
Ella no oculta con qué partido simpatiza, pero ninguna de nosotras duda de su honestidad.
Y ahora, recordándolo, suspira con nostalgia.
Pero está un poco harta de aguantar las bromitas pesadas que algunas vecinas le gastan. Esas que piensan que hacer gimnasia en la playa, bailar por la tarde y dejar el corazón y el cuerpo libres por la noche, es cosa de casquivanas.
Mercedes nos regaló muchas tardes felices de miércoles alrededor de la mesa camilla de mi casa, leyéndonos las poesías que recibía después de aquél viaje a Cambrils.
Pero hoy no parece la misma Mercedes de aquellos tiempos. Está enojada. Muy, muy enojada.
Ha comenzado a contar el número de “ranas que no saben que están cocidas”. Lo de cienes y cienes se le queda corto. Miles y miles, nos dice.
Mercedes sabe que las mujeres de la “marea naranja” son fuertes y guerreras, pero sabe también que no bastará con su lucha, con sus voces, con su compromiso, porque el tiempo erosiona, y hace falta toda la tribu.
Mercedes no comprende a la gente de su edad, esa que no sale a la calle, que resignadamente repiten eso de “es lo que hay” y acepta lo inaceptable.
.- Mercedes – le digo- el franquismo las enseñó a no meterse en política.
.- Pero votan. No? – me lo dijo dando un puñetazo en la mesa.
Volaron todas las cartas.
Pero prefiero que Mercedes haya cambiado su llanto por indignación.
Se hizo el silencio tras el estruendo.
“Tiene razón” – pensé – Mucha gente no sabe que cuando se resigna, cuando se esconde, cuando no lleva su opinión más allá del mercado o del lugar de trabajo, también está haciendo política.
Me asaltaron la memoria los versos del autor que tanto me gusta: “me gusta cuando callas porque estás como ausente”.
A los que destruyen nuestros derechos les gusta nuestra ausencia, nuestro silencio…Yo lo rompí, cuando en el reloj daban las 6.
.- Chicas… ¿qué queréis, susto o muerte’?
.- ¡Susto! Gritaron rápidamente.

Hemos anotado, con tizas de colores, en la pizarra de la cocina:

20130319-001631.jpg

Hemos encargado unas chapas para llevar en nuestras chaquetas.
Cuando alguien me pregunte: María ¿Qué significa esa rana al lado de una cazuela humeante?.
Yo ya tendré una ocasión para hacer política yayoflauta.

Maria

Anuncios