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UN SUEÑO POR CONSEGUIR

 sueños naranjas

Son las 6:30 de la mañana de un lunes cualquiera. Mi despertador suena con la misma fuerza de siempre, ¡demasiada diría yo!

Me levanto de un salto, con energía suficiente para parar un tren y con una sonrisa que me llena gran parte de la cara.

Me preparo para un gran día, cojo el coche para enfrentarme a un largo camino por carreteras pueblerinas pero realmente hermosas hacia mi puesto de trabajo, y a pesar de todo el tráfico que tengo por delante, de los pitidos de los demás vehículos y de algún que otro insulto de conductores  enojados, mi estado de ánimo sigue siendo el mismo. No voy a permitir que esto me amargue el comienzo de la mañana puesto que me queda un largo día por delante.

Saludo a las compañeras, comentamos el fin de semana y nos ponemos al trabajo.

Preparamos los casos pendientes y sin darnos apenas cuenta llega la hora del desayuno. En ese rato  conversamos de nuestras cosas, nos reímos. Casi nunca hablamos de política ni de corrupción, ahora parece que con la dimisión de varios políticos,bastantes, y los nuevos cambios legislativos, la cosa ha mejorado bastante.

A la vuelta me espera una larga e intensa mañana de SIVA. Tras ese buen desayuno que nos pone José, el de la cafetería de siempre,  comienzo a recibir a los ciudadanos del pueblo.

El primero es Raúl, que viene con ganas de hablar conmigo, con unos buenos días alegres y con la seguridad de que entre los dos, con su esfuerzo y el mio, podamos solucionar su problema. Con la esperanza puesta en mi y en la administración que represento desde mi puesto de trabajo, porque sabe que se le dará una buena solución, que se le acompañará en el duro camino que tiene por delante para salir de esa mala situación en la que se encuentra y que después tendrá que seguir el y su familia solo.

Su problema no es sólo la falta de recursos económicos, porque está trabajando. Lleva en la misma empresa desde hace 35 años y lo tratan con respeto. No siente miedo de que lo puedan despedir y además, de ser así, la legislación actual lo apoyaría, porque el trabajador, el peón, el que está al pie del cañón día a día, es el que debe ser cuidado y valorado.

Una vez terminada la atención, recibimos la visita del político responsable del área de bienestar, que viene con bastante frecuencia, y con el que hemos establecido una relación cordial y bastante cercana. Decidimos visitar el barrio marginal del pueblo. El conversa con los ciudadanos, atiende sus demandas, escucha sus necesidades, y propone actividades comunitarias.

Nos pregunta a nosotras, al equipo, que necesidades detectamos, que opinión, como técnicos, tenemos sobre un programa que ha pensado poner en práctica en  el  municipio.

Desde la Diputación Provincial de Granada, siendo conscientes de la situación actual de crisis económica, la cual está llevando a otros problemas colaterales, ha creado una asamblea participativa donde tenemos cabida todos los profesionales que trabajamos en la base, en la calle, en el día a día y junto a los ciudadanos. En ella se va a debatir sobre los requisitos mas idóneos para crear un PLAN DE SERVICIOS SOCIALES con nuevos programas de ayuda a familias adaptados a la situación real, nuevas metodologías de trabajo donde la burocracia se deja a un segundo plano, formas efectivas de evaluación y seguimiento…Todo ello va a llevar unido la contratación de personal en servicios sociales, entendiendo que ahora mas que nunca somo necesarios.

Al final de la jornada volvemos a casa con la sensación del trabajo bien hecho, de que hemos cogido fuerza para el camino hacia un Estado de Bienestar real, que tenemos el reconocimiento de políticos y de que ellos también son conscientes de que somos agentes activos del municipio.

De repente…. vuelvo a escuchar mi despertador !!! y me doy cuenta, con bastante indignación y rabia, que todo había sido un sueño y que la mañana que realmente me espera no va a ser igual.

Pero una cosa si me queda clara de todo esto: Nadie me va impedir que luche por conseguir mis sueños, los de mis compañeros, de los que siguen y de los que ya no están en activo porque varias cabezas “malpensantes” han decidido que así sea, de los usuarios de servicios sociales y también de los que no lo son, de los que nos han formado porque ejerzamos una acción social coherente con nuestra profesión y de todos aquellos que creen que si se puede.

Así que me pongo mi camiseta naranja y me voy a una manifestación en contra de los recortes en servicios sociales, educación y sanidad, de la corrupción política, de la deuda adquirida por los bancos…, porque en la realidad, muy alejada de nuestros sueños,  tendremos que gritar para que también nos escuchen. 

C.C.H.

 

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