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EL SENTIMIENTO DE LOS SENTIDOS

emociones naranjas
Los sentidos llegados a una cierta edad van disminuyendo de intensidad, la vista pierde lejanía, el oído se atenúa como un instrumento con sordina, el gusto pierde sensibilidad, el olfato se uniforma, el tacto apenas si siente.
Sin embargo esta pérdida de los sentidos la compensa una elevación de los sentimientos, cuando se sienten acompañados, queridos, asistidos por el amor.
La vista pierde lejanía, pero gana profundidad, el oído se atenúa con cierta sordina, pero unas palabras con cariño las escucha nítidamente el corazón, el gusto que ya todo le sabe igual, aprecia el detalle del sabor a amistad, el sabor de la complicidad, ese olfato, ese olor a rutina, cambia al tener cerca a la persona que lo cuida, hasta tal punto que llega a conocer su estado de ánimo por el olor, el tacto llega a perder toda identificación, pero percibe perfectamente el deslizamiento de una caricia.
Este milagro puede ser hecho por un familiar, pero hace tiempo este milagro lo están realizando un colectivo muy noble y ejemplar: las asistentas sociales, colectivo que con los más firmes ideales nazis, nuestros gobernantes se quieren cargar.
Y no estamos hablando solo de los mayores, también atienden a las clases más desprotegidas del sistema, jóvenes que han caído en la trampa social de la droga, del alcohol…
Pues estas heroínas del amor a sus semejantes les han dado muestras a nuestros miserables y corruptos gobernantes, que con la misma fuerza que dan cariño y asistencia a los más necesitados, con ese mismo coraje, les harán frente a sus inhumanas medidas.

                                                               Manuel Fernández Martín

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