No te detengas

wifi cementerio

El silencio del salón fue sorprendido con las risas de los pequeños. Inés y Cáctus juegan, ajenos al empeño del sol de la tarde por dibujar sus sombras. Casi huele a primavera anticipada.

Paz, mucha paz en mi casa. Mucha más que en algunos lugares de Granada en los que el silencio tiene vocación de perpetuidad.

Mis amigas, hoy, han ido a uno de ellos. Se han enterado que el alcalde está preocupado.

Dice mi vecina Isabel que el alcalde se preocupa por el Bienestar de los vecinos. Y se ha ocupado para que quienes acudan al cementerio puedan sentirse mejor. No, no se trata de comunicarse con los difuntos, para eso no sirve el wifi. Sí, el alcalde cree que quienes vayan al cementerio pueden aliviarse si disponen de wifi. Al alcalde le preocupan los derechos de los vecinos, por eso se implica en los movimientos sociales que los defienden. Es un alcalde ejemplar.

Mis amigas lo saben y como Sofía tiene iphone para allá se fueron a hacer uso de ese derecho que al alcalde le preocupa.

Mientras las espero, cojo de nuevo mi libro para elegir la poesía cuya lectura les prometí a su vuelta.

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio
.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes
.

Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas…

WALT WHITMAN (1819-1892)

María

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