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QUIERO SALIR DE MI JAULA

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Ya hemos leído mucho sobre la Reforma Local y como afectará a los Servicios Sociales de cercanía y a los Servicios Sociales Especializados y por tanto como está ya repercutiendo al bienestar y calidad de la ciudadanía, pero me da la sensación de que no lo suficiente como para unirnos con fuerza y no esperar a tener la tormenta encima, ya hay truenos y relámpagos,se lleva haciendo un debilitamiento de los servicios sociales en España, debilitamiento que conlleva un desmantelamiento constante del sistema , perdemos derechos sociales que costaran recuperar, la proximidad de la atención al ciudadano/a ya no será tan proxima, ni será tal atención… y sin embargo observo, percibo, siento, que seguimos el día a día como si de nosotros no dependiera, dejando en manos de los políticos que hagan y deshagan , con resignación, percibo una apatía nacional y lo que es peor seguimos nuestro ritmo como si nada fuera a pesar, como si no nos lo creyéramos, o como si nos diera igual, no sé, ¿alguien podría contestar que nos ocurre?.

Me pregunto si nos hemos parado a pensar en qué se traduce que se apruebe el proyecto de ley de la reforma local, me pregunto si somos realmente conscientes ¿es esto calidad, eficacia, eficiencia y proximidad de los servicios?

Sí, se preve que próximamente se prescinda de multitud de recursos que actualmente se encontraban en crecimiento, así los centros de la mujer comarcal posiblemente desaparezcan, al igual que otros muchos recursos especializados, residencias, CPD, y un largo etcétera, ya hay muchos municipios en los que a las auxiliares de ayuda a domicilio no se les está pagando desde hace meses, está previsto que pierdan competencias de Servicios Sociales las entidades locales. Pero esperamos a mojarnos, parece que el trueno se escucha lejos, “lo mismo no llega la tormenta”…. pero y si llega? Que haremos cuando la tengamos encima? Le explicaremos al ciudadano/a entonces que ha cambiado el sistema y que socialmente estamos mas desprotegidos?

No sé si estamos dormid@s, o si tenemos miedo, o quizás pensamos que lo que tenga que ser será, o quien sabe, lo mismo no tenemos confianza en nosotr@s mism@s y pensamos que si los polític@s quieren hacer una cosa la van a hacer digamos y hagamos lo que hagamos.

Cierto es que hay colectivos que se están movilizando, se está intentando visibilizar, sensibilizar, movilizar, personas y movimientos que están dedicando mucho tiempo a intentar proteger y mejorar el sistema actual que tenemos en los Servicios Sociales, pero es un camino arduo y lento y sin embargo es rápido el camino del debilitamiento de los servicios Sociales y preocupante el silencio y/o apatía de la población y necesitamos unirnos, todos juntos, porque somos uno y todo nos afecta, y por supuesto todo lo que cada un@ hace afecta a su entorno.

He de expresar que estoy preocupada, ultimamente presencio situaciones que me hacen pensar y quiero compartirla con vosotros/as, escuché de un alcalde decir textualmente “Mercedes tengo unas ganas de perder a los servicios sociales como tal”, y que es lo que quieres para tu pueblo pregunté, ” poder contratar a traves de una empresa a quien quiera y no tener el sistema que existe , que es un cachondeo”. Me pregunto si se conoce el alcance de lo que esto significa, quitar el sistema Público de Servicios Sociales, donde trabaja un equipo interdisciplinar y apoyados por una red de servicios, programas, prestaciones, asesoramiento y un largo etcetera. ¿nos hemos preguntado como sería la atención e intervención social con la ciudadanía desde este sistema que dicho alcalde en pocas palabras expresaba y que me consta que no era su voz la que hablaba sino también la de su partido?, me aterra pensar la calidad y calidez que se le puede ofrecer a la ciudadanía desde lo que deja entrever la nueva Ley de reforma de la Administración Local.

Me preocupa también que no se esté valorando el Trabajo social, y diciendo trabajo social quiero abarcar a todo profesional que desempeña su labor en la intervención social individual, grupal, comunitaria y no solo a los trabajadores sociales. Sí , pienso que no se está valorando nuestra joven disciplina, que son carreras universitarias públicas y aun así parece que hay un profundo desconocimiento de lo que hacemos, de nuestra labor, del por qué es necesario que tengamos cabida en la Administración Pública, de por qué es necesario el trabajo desde la prevención, la promoción, la intervención social, ya que esta forma de trabajar empodera a las personas, las enriquece y capacita para afrontar sus dificultades, y por qué el trabajo desde el asistencialismo y beneficiencia sin más empobrece a la población, cronificando situaciones.

Y en este tema tenemos mucho que ver nosotr@s, aun se nos confunde a los trabajadores sociales con graduados sociales, con frecuencia se nos pregunta que qué hacemos realmente, si somos los que ayudamos a loa abuelillos y los que “retiramos niños” y es triste que aun no se sepa lo que hacemos, ya que nuestro campo es mucho más abierto, que trabajamos por la calidad y bienestar biopsicosocial, que acompañamos procesos de inserción y recuperación personal y familiar y que atendemos a todos los colectivos, a toda la población, de ahí Servicios Sociales para Todos/as ,prestando más atención a los colectivos desfavorecidos, a los más vulnerables, a los que están en riesgo de exclusión social y/o marginación.

Me pregunto si desde los colegios de Trabajo social y educadores, si desde los propios profesionales, podemos hacer algo para darnos a conocer aún más, para que se nos ponga y nos pongamos en el sitio que merecemos para fomentar el bienestar social.

Hay que reconocer que nuestra Ley de Servicios Sociales en Andalucía es joven, 1988, y aun estamos organizando y fortaleciendo una estructura sólida, todavía nos queda por andar y sin embargo ya hay muchos que quieren deshacer lo andado en 30 años.

Siempre he tenido la sensación de que se tiene un profundo desconocimiento de nuestra labor profesional, de que nos queda mucho por andar, de que hemos progresado bastante, de que hay que seguir informando, pero desde que está el actual Gobierno, me ratifico en que no se nos da el valor social que tiene la profesión, se está volviendo y se pretende reestablecer la beneficiencia, la caridad, la asistencia, disminuyendo y/o eliminando la intervención social profesional, privatizando servicios públicos y derechos sociales conseguidos con mucho esfuerzo. Pero agachamos la cabeza y seguimos sin gritar fuerte

Lo mismo ocurre con el sistema educativo y con el sanitario, sin embargo a mi humilde parecer, considero que seguimos apáticos, y que nadie se moleste porque piense que “estoy haciendo mucho y todo lo que puedo”, no pretendo herir a nadie, no soy nadie para criticar, ni para señalar, ni es mi pretensión, todos sumamos. Pero si soy alguien para reflexionar en alto, y reitero, considero que se está dando una apatía nacional, ¿qué se nos tiene que arrebatar más a la ciudadanía para que nos levantemos? ¿hasta dónde somos capaces de aguantar o soportar? ¿somos conscientes de lo que vamos a perder y de lo que ya estamos perdiendo sin levantar ni siquiera la voz?

Son muchas las pérdidas, y muchos los sinvergüenzas que no dejan de poner impuestos y de seguir apretando la soga al cuello a las familias españolas, y eso en época de crisis económica. Me pregunto que si España entrara en guerra , si en este caso a nuestro Gobierno se le ocurriría eliminar y prescindir en ese momento de las fuerzas militares y prescindir de la partida presupuestaria para armamento, me pregunto que si España tuviera una pandemia , si en este caso a nuestro querido Gobierno, sea cual sea, aprovecharía para despedir a los equipos sanitarios, eso sí, enmascarándo el despido y explicándo a la ciudadanía que lo hace porque estamos en crisis económica. Pues queridos lectores, nuestro Gobierno estatal, el autonómico y el local, TODOS, (en época de crisis económica, donde se están dictando continuos deshaucios de pisos, numerosos embargos, infinidad de familias españolas sin ingreso económico alguno en su unidad familiar, miles de familias que han de solicitar ayuda a sus ascendentes pensionistas para que apoyen económicamente para las necesidades más básicas), decía que con esta situación de riesgo de exclusión social por carecer de ingresos económicos nuestro gobierno en vez de reforzar con personal o como mínimo mantener el Sistema Público de Servicios Sociales está debilitandolo con continuos y masivos despidos de trabajadores sociales, educadores y psicólogos, impagos a las auxiliares de SAD, se cierran los Andalucía Orienta, se cierran los ALPES, se paraliza el sistema de la Ley de autonomía y dependencia , los respiro familiares y residencias públicas son casi inaccesibles y por si fuera poco se aprueba una ley de reforma local en la que la palabra Servicios Sociales no se refleja y se da pie a que la atención social se convierta en asistencialismo y beneficiencia, en ” atención inmediata” lo que viene a ser “dar el pez y no enseñar a pescar”. Y sin embargo la gente , la ciudadanía, los mismos profesionales del campo de lo social, educativo y sanitario, los tres pilares básicos del sistema de bienestar, seguimos yendo “a lo nuestro”, seguimos en nuestro ego, en nuestros miedos, como si no pasara nada. Y la ciudadanía, beneficiaria potencial de estos recursos sociales, educativos y sanitarios, sigue soportando, con la cabeza agachada, expresando resignación e impotencia en petí comité. Pero es que este atentado contra los derechos sociales del ciudadano “es lo nuestro”, o ¿alguien me puede contestar que persona o familia no necesita alguna vez del sistema público educativo, sanitario o social?

Comparto con el artículo de Cahill, 2001 “the implications of consumerims for the transition to a sustainable society” dos posibles razones a esta impasibilidad personal y comunitaria y es que el diseño de los tiempos personales gravita en torno al trabajo. El trabajo nos ocupa todo el tiempo y no nos queda ninguno para dedicar a la comunidad, a lo público. Además otra posible causa es el consumo. Trabajamos para ,entre otras cosas ,poder pagar las cosas que necesitamos y las que, sin necesitar deseamos.No es casualidad que a medida que se consolida la sociedad de consumo caen los indicadores de participación política y compromiso civil. El consumo nos ha hecho creer que la felicidad está en el tener y no en el ser. La sociedad nos estamos volviendo cada vez más individualistas, anteponemos los placeres e intereses individuales antes que los colectivos.

Como borregos uno detrás de otro seguimos al de adelante, sin preguntarnos ni adonde vamos, como borregos vemos las noticias de la tele y nos creemos lo que dicen sin más, dando por hecho que es real, empezamos a ser una sociedad que no es crítica, que no piensa por sí sola, que opinan por nosotr@s y asumimos sin más.Y así claro que no podemos unirnos y salir a la calle y decir basta ya a tanta barbarie que va en detrimento de una eficaz política social.

A veces parecemos hámsters, encerrados en una jaula, subidos a una rueda en la que solo podemos dar vueltas y más vueltas, ajeno a lo que pasa fuera, y claro, desde esta posición es difícil que podamos hablar, pensar y actuar, es difícil movilizar a un grupo con objetivos comunes.

Es difícil salirse del sistema, bajarse de la rueda del hamster, es dificil no seguir al borrego que va delante, pero me parece atractivo y rico intentarlo.

Hay un libro de muy fácil lectura y muy enriquecedor que a mi me da luz personal cada vez que lo abro, se trata de “quien me ha robado el queso”.

Sinceramente, creo que no debemos buscar la culpa en el otro, en el político de turno, que por supuesto tienen mucha responsabilidad y fuerza para hacer y deshacer lo que tanto trabajo y esfuerzo ha costado levantar. Creo que hay que probar a vencer las resistencias propias, tambien las ajenas y a romper monotonías e inercias. Hay que dedicar tiempo a pensar soluciones a problemas, no hacer por hacer.

Perdónenme si les molesta mi pensamiento, pero creo que el cambio que necesitamos no se consigue con esta política o con aquella. A mi parecer, hay que cambiar de paradigma, de nada sirve ir en contra de esto o aquello, de este o de aquel, estoy convencida que debemos construir junticos otro sistema, esto no es fácil y quizas trabajemos para cambiarlo y ninguno de nosotros lo disfrutemos. Tenemos que cambiar desde nosotros mismos, quizás con nuestra coherencia hagamos reflexionar al que está al lado, quizás no, no lo sé.

El sistema económico que tenemos me averguenza, los bancos y los políticos parecen tener el monopolio y nosotros/as les dejamos, por supuesto yo estoy metida en dicho sistema y sigo rodando en mi columpio de hamster, ya quisiera ser fuerte y valiente y salir de mi jaula y gritar, solo, por ahora solo soy capaz de bajarme de vez en cuando, pero me vuelvo a subir..

Existen plataformas de trueque que son muy interesantes, si fuesemos capaces de funcionar desde ellas, los bancos perderían fuerza y nos facilitarían las cosas sin ser los amos del mundo, las politicas sociales podrían y debieran adaptarse a lo que la sociedad demanda y necesita en realidad.

Os dejo algunas referencias para que disfruteis de la gente que ha decidido salirse del sistema, los que intercambian, arreglan, reusan. El banco del tiempo, ofrezcoacambio.com, freecycle.org,creciclando.com, airbnb.es (esta permite a los padres intercambiar ropa y juguetes de niños con otros padres), consumocolaborativo.es, ecomercadodegranada.blogspot.com.es; mercado social en Granada Agora C/ Guadalajara 4.

                                                                           Mercedes Alemán

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