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inmigracionOjos que no ven, corazón que no siente.

 

Los procesos migratorios son connaturales al ser humano, todos los pueblos están compuestos por una amalgama de culturas y orígenes, que hacen imposible analizar el fenómeno de la inmigración como un problema tan sólo demográfico o económico, sin una visión antropológica o sociológica de está realidad.

Los profesionales del ámbito de lo social, como agentes de transformación social debemos tener, mantener y divulgar un discurso positivo, inclusivo e integrador sobre la inmigración; y más en la crisis financiera en la que estamos inmersos, donde la falta de expectativa laboral y la pérdida de derechos sociales está generando una visión excluyente y xenófoba, hacía la persona inmigrante, culpabilizándola de la escasez de prestaciones, empleo y ayudas… (Recordar que la Seguridad Social se ha estado nutriendo de las cotizaciones de los migrados así como Iberia y telefónica con las llamadas internacionales. Por otra parte muchos empresarios, de manera ilegal, se han lucrado y se están lucrando con la plusvalía del trabajo de migrados sin papeles. Todo un negocio utilitarista hasta que nos ha interesado).

Como agentes de transformación social debemos de poner en valor la inmigración como factor de desarrollo para nuestro país por todo lo que nos aportan: diversidad, riqueza cultural, capital social y jóvenes a una sociedad cada vez más envejecida. En el mercado de trabajo los inmigrantes son creadores de riqueza y factor de desarrollo para el sistema de producción, ya sea agrícola, construcción, como servicios.

Los flujos migratorios al día de hoy se siguen dando sobre nuestro país, aunque en los últimos meses los datos demuestren que empezamos a dejar de ser un  país de destino para volver a ser un país de paso de inmigración. Resaltar que de nuestro país han salido ya, 700.000 personas, según datos recién salidos del Centro de investigaciones científicas. Así como que las remesas enviadas por emigrantes españoles, por primera vez en muchos años, superan a las remesas que envían los inmigrantes que están en nuestro país.

La necesidad de sensibilizar a la comunidad con un discurso inclusivo e integrador es porque vamos ha seguir teniendo un 10% de la población inmigrante, a pesar de las dificultades sobrevenidas por la crisis así como algunos intentos de manipulación en momentos electorales, por suerte fracasados. En los próximos años deberemos hacer bastantes esfuerzos para que la segunda generación, los nacidos aquí, no terminen reproduciendo las experiencias que se viven en los extrarradios de París o en otros lugares.

De nosotros depende que queremos comunicar en los tiempos que nos ha tocado vivir. Pensar en las diferencias, nos separa y nos debilita. Pensar en lo que nos une nos hace fuerte y quizás invencibles. Es el momento de cambiar de perspectiva: trabajadores, usuarios, colectivos. Estamos al borde del precipicio, desaparece el Estado del Bienestar y con ello todos los Derechos Sociales.

Debemos concentrar nuestras fuerzas y hacer un todo fuerte y ruidoso. Además de trabajar la especificidad: inmigrantes, mayores, infancia, juventud…no debemos olvidar que tenemos las mismas necesidades primarias y, son nuestras

NECESIDADES BÁSICAS, las que están en riesgo de protección y por las que hay que aunar nuestras fuerzas.

La realidad es durísima, y el día a día aún más, pero noticias como el suceso ocurrido frente a la isla de Lampedusa donde se ha hundido una embarcación proveniente de Libia, con más de 500 personas; así como el fallecimiento, en la ciudad de Sevilla, de un joven polaco por inanición; nos deben empoderar y capacitar, que el presente a pesar de su dureza o por ella, debemos y tenemos que cambiarlo. Evidentemente no solos y cada uno por su cuenta. La solución pasa por la sociedad en su conjunto, de la capacidad que tengamos de informar, compartir, sensibilizar y transformar las condiciones que nos afectan(a unos más que a otros), pero indiscutiblemente las salidas no podrán venir de posturas o de colectivos individuales, sino de la sociedad en su conjunto.

 

Armilla a 5 de Octubre de 2013

Antonia del Ojo Rodríguez

Trabajadora Social

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