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DE LAS INCENDIARIAS

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Ya hace año y medio que comenzó el movimiento de Marea Naranja en Granada, reivindicando la defensa de los servicios sociales, del Estado de Bienestar, y de los derechos de los/as  ciudadanos/as y de los/as profesionales de la Acción Social que se perdían a causa de los recortes.

Muestra del retroceso era entonces, el recorte en julio de 2012 del 42% en el Plan Concertado, destinado a cubrir los servicios sociales de atención primaria de los Ayuntamientos. El tijeretazo dejaba a 3,2 millones de personas sin las ayudas municipales.


Otro de los motivos por los que nacía la marea naranja era la eliminación en los Presupuestos Generales del Estado, de los proyectos del Plan de Acción para las personas con discapacidad, que atendían a 32.000 personas. Además, el Gobierno había suprimido la partida de nivel acordado para financiar la Ley de Dependencia (283 millones en 2011). Esta partida suponía el 20% de la aportación del Estado al sistema.

Dicen que hay una ley que la llaman de Murphy, que viene a decir: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Y hay otros más catastrofistas que la enuncian así: “Si algo va mal puede empeorar”

Transcurrido el tiempo, la citada Ley se va cumpliendo cual si fuera una profecía autocumplida.

A día de hoy la pérdida de derechos sociales y la devastación en este ámbito es cada día mayor, como ejemplos, una ley de dependencia paralizada y por tanto inoperante, una reforma local que elimina la obligación de gestión de los servicios sociales por parte de los entes locales, con la consiguiente pérdida de autonomía y  proximidad de éstos.  Son tantos los derechos y servicios públicos  que se van eliminando, unos por Decreto y otros mediante fórmulas más sutiles (entradas en vigor tardías, coeficiente ininteligibles, modificaciones terminológicas, etc.) que el balance forzosamente es negativo para la ciudadanía.

Desde marea se pretende además, concienciar a la ciudadanía y presionar a los políticos de la importancia de preservar el Sistema de Servicios Sociales, que con los recortes,  retrocede hacia un estado residual.

La presión de Marea Naranja continua, a pesar de que los frutos esperados no se alcanzan, ya que las personas que nos representan en los ámbitos de toma de decisión, a nivel político, carecen de voluntad de diálogo y el adoctrinamiento ya viene impuesto en forma de disciplina de partido.

La ideología neoliberal desprecia la importancia de lo público para el bienestar colectivo. Parte del individualismo y del sálvese quien pueda. En el mito del hombre que se hace a sí mismo, no se tiene en cuenta valores como la solidaridad y realidades como la desigualdad de oportunidades.

Desde los medios de comunicación de masas se culpabiliza a la ciudadanía de “haber vivido por encima de sus posibilidades”. Situación por la que deben penar. Haciéndoles ver,  que la pérdida de derechos es la penitencia para poder purgar el pecado cometido. Todo ello en pro del “gran ahorro” que se va a conseguir y mediante el cual este país saldrá a flote gracias al sacrificio de su pueblo.

A lo anterior dicho se le añade una campaña de desprestigio hacia los empleados públicos que legitima su desaparición.

El terreno ya está abonado, para una lenta y paulatina desaparición de servicios públicos básicos (servicios sociales, sanidad, educación, pensiones) sin apenas reacción popular, con la calma que da la resignación.

Paralelamente, en España cada vez hay más ricos y los que lo son, lo son cada vez más. Respecto a la pobreza ocurre igual pero en sentido contrario y la clase media va desapareciendo. Esto demuestra que algo debe andar equivocado en la planificación de la salida de ésta lamentable crisis, todos íbamos a salir juntos, se dijo. O… ¿era éste el plan?. ¿por qué y para qué hacen donaciones a los partidos políticos las grandes fortunas?

 Las medidas de ajuste se están aplicando a la parte más débil de la población, mientras que la parte fuerte es amnistiada fiscalmente, no se modifica aumenta el tiempo para la prescripción de los delitos económicos, ni se castiga la corrupción política. Se ayuda a la banca en lugar de a las familias…

 Quiero finalizar este post poniendo en valor el esfuerzo que para las personas que participan en la marea naranja supone esta lucha sin cuartel en defensa del Sistema Público de Servicios Sociales.

La Marea Naranja de Granada se ha ampliado considerablemente, al mismo tiempo que los recortes se han ido extendiendo por la faz del territorio cual FUEGO exterminador.

Algunas personas se atreven a llamar INCENDIARIAS a quienes desde la marea tratan de informar, visibilizar y poner nombre a las cosas.  Solo el tiempo pondrá a cada cual en su lugar.

Mª Francisca Martín Rubio

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