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Aborto, derechos de pernada y otros abusos de autoridad

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-Desde lo más  profundo de los tiempos, la mujer fue un objeto al servicio del poder y del hombre. La biblia la consideró una propiedad más del patriarca o del esposo como si de ganado se tratara y fue justamente el fundador del cristianismo quien la rescató de su condición de paria equiparándola al hombre si bien esto duró poco, justo hasta que la Iglesia se organizó como centro de poder bajo la protección del emperador  Constantino olvidando su coherencia doctrinal de origen y devolvió a la mujer a su condición de cuasi esclavitud. Durante muchos siglos, en la larga y oscura Edad Media fue sometida a los derechos de pernada de señores, hacendados o clérigos contra su dignidad y libertad sexual amén de otros derechos personales en manos desde siempre de padres o maridos….Igual de deleznable contra la mujer era la costumbre medieval de algunos reinos hispanos de la entrega de doncellas a otros reinos dominantes, o la acusación por el poder religioso como brujas y que llevó a muchísimas mujeres al escarnio y a la hoguera…

Esto fue así hasta que la Ilustración, la Revolución Francesa y la Primera Internacional, en definitiva la modernidad, fueron abriendo nuevos horizontes en la defensa de los derechos individuales y sociales de las personas iluminando las mentes y las conciencias. La mujer empezó a recuperar su dignidad y sus derechos plenos, su libertad de conciencia y de decisión sobre su cuerpo y su sexualidad.

-Pero vivimos en un país donde la Inquisición y la Intolerancia han tenido siempre carta de naturaleza, donde nuestros incipientes  accesos al mundo moderno de la mano de la Constitución de 1812 o la Segunda República fueron barridos sangrientamente por las dictaduras fernandina o franquista, o donde la apertura que ha supuesto la transición a la democracia sufrió la intentona de golpe de Estado del 23F, y últimamente la involución que el gobierno de Rajoy está desarrollando contra el Estado del Bienestar con el colofón de las leyes en proyecto como la de Seguridad o contra el aborto, retrotrayéndonos a la España de la dictadura y buscando satisfacer a la derecha más extrema de su electorado muy alboratada por los acontecimientos de Cataluña o de Eta.

-De nuevo la mujer española vuelve a la minoría de edad perdiendo su capacidad de decidir sobre su cuerpo y su sexualidad, tal y como han acordado la conferencia episcopal y los monseñores laicos del gobierno, inquisidores todos ellos, que promueven una reforma muy dura de la ley del aborto. El derecho personal de las mujeres sobre su integridad personal lo utilizan estos ayatolás como un trofeo y un objeto de cambio para satisfacer a su caverna a cambio de sus votos que los mantengan en el poder. Una vez más la vuelta al pasado, la gran querencia de la derecha, que si por ella fuera  devolvería a la mujer bajo el poder masculino, feudal o patriarcal .

Lo más trágico y triste de este proyecto de ley  lo protagonizarán sin duda  las mujeres del partido popular que apoyarán esta nueva ley adoptando la postura hipócrita de la “mujer sumisa” votando contra sus propios derechos  para no poner en juego su escaño y en la seguridad de que ellas no tendrán problemas para viajar a Londres y puede que de nuevo resuene en el hemiciclo el grito de la diputada Andrea Fabra:“¡ Que se jodan!” dirigido a las demás mujeres.

-En fin, esta ley va a suponerle a su promotor Gallardón el descenso al infierno de la impopularidad y un lugar en un rincón lúgubre de la historia, pero si sale adelante, le habrá valido la pena para poder optar a la púrpura del cardenalato por devolver a la mujer española al lugar que él y los de su tribu piensan que le corresponde, la inanidad.

Fernando Alvarez, yayo flauta.                                                 Granada, Enero 2014

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