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GOTAS

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GOTA Nº 41

Discreción, secreto profesional, respeto a la intimidad, silencio, ayudar sin pregonar, hacer y no decir ha sido y es la forma más correcta de comportarse con quien necesita apoyo. Asegurar el repato igualitario es solidaridad, es luchar contra la arbitrariedad o el capricho o la inconstancia de la caridad: ahora sí, ahora no; a ti te lo doy, a ti no; hoy hay, mañana no sé; todo para los nuestros, los demás ajo y agua…

Los SS. SS. CC. reparten con equidad, ayudan, orientan, luchan desde el silencio y la discrección del despacho, de la vivienda; lo hacen de tu a tu; hombro con hombro, todo oídos, mano a mano con la persona, con la familia.

Nada de altavoces, nada de focos, sin aplausos, sin estridencias, sin espectáculo. Pero ahora se lleva el programa de televisión, la ñoñería a lágrima viva y a moco tendido, la hipocresía de mostrar en la tele nuestras bondades en ese minuto de gloria que nos proporciona la sensiblería y la hipocresía dominante. Sin olvidar que una cosa es lo que se dice en el directo televisivo y otra lo que se aporta realmente, doble vergüenza por que no es lo mismo predicar que dar trigo. Telecaridad.

GOTA Nº 42

Yo creo que si todas las personas hicieran, hiciéramos, actividades humildes, de servicio, de atención a los demás, de cercanía, de pisar en tierra todo iría mejor.

¿No te has preguntado nunca, ¿qué pasaría si cambiáramos el cetro por el azadón?, ¿la gomina y la laca por el pelo despeinado?, ¿el fusil por la mopa?, ¿la brisa campestre por el ventilador?, ¿la moqueta por la hierba?, ¿las pieles por la gamuza?, ¿la batuta por el plumero?

¿Qué pasaría si recurriéramos al silbido en vez de al mp3?, ¿al tarareo en vez de la orquesta sinfónica?, ¿al empedrado en vez de al mármol?, ¿al aire libre en vez de al aire acondicionado?, ¿al bus o el ir a pié en vez de al coche? ¿al abrazo en vez de la conferencia telefónica, al buzón de voz, al correo electrónico? ¿El dar de comer en vez de atiborrarse?

 ¿Qué pasaría si fueramos más de taberna que de restaurante?, ¿si escucháramos más y oráramos menos?, ¿ si cambiáramos el mantel por el bocadillo?, ¿la charla de cerca por el facebook?

¿Qué pasaría si ayudáramos en vez de mandar?, ¿si nos pusiéramos manos a la obra en vez de planear?, ¿si nos pusiéramos el delantal y nos quitáramos la corbata, el collar, el toison…?

Si todas y todos nos ocupáramos y preocupáramos más de los demás otro gallo nos cantaría, no se nos caerían los anillos y quizás tendríamos menos estrés, menos depresión, menos tontería y encima palpitaríamos mejor sin sufrir taquicardias.

 GOTA Nº 43

No somos marionetas, ni ratones de laboratorio, ni ese perro de Paulov, al que se le enseñó a repetir conductas al apretar un botón. Aprendizaje, por cierto, poco respetuoso con la dignidad animal.

Tú eres tú y tu tú es un tu si tú quieres que sea; tú eres protagonista de tu vida no eres actor ni actriz de reparto. Puedes llevar las riendas, tus riendas, si quieres. No me preguntes cómo, preocúpate por descubrirlo. Te daré unas pistas que tienen que ver con despertar, con luchar, con crear, con reflexionar, con valorar, con soñar, con volar…

GOTA Nº 44

Nosotros nos ocupamos de personas no de cuentas corrientes. Mientras que con una mano se recorta en prestaciones básicas con la otra se fomenta la caridad espectáculo, la recogida de lotes de alimentos. Te niegan el pan y la sal pero te proporcionan bolsas de alimento después de la humillación de pasar por ventanilla y que te repasen tus circunstancias. Quienes no han tenido empacho de eliminar derechos sociales básicos jalean la operación kilo, dar de comer a quien se ha hecho deliberadamente hambriento.

Se deja recaer en las espaldas de los iguales la solución del vacío dejado por la pérdida de ayudas sociales que la mano gubernamental ha impuesto. Así se puede observar un el paralelismo curioso: la gente corriente ayuda y tutela a los suyos, a la abuela, al vencido, a la parada, al triste; el gobierno ayuda y tutela a los suyos: los bancos, los ricos, los poderosos.

Alguna gente nos obstinamos en ayudar a personas que otros solo piensan en hundir.

GOTA Nº 45

Me ocurrió una situación muy pero que muy especial; bonita, humana, tierna. Intervenía con una madre joven, buscábamos solución a asuntos que le incumbían. Su bebé de meses manoteaba, sonreía, balbuceaba, miraba sin cesar ajeno a nuestra conversación, con esas muecas que aúnan el máximo interés con la perplejidad de todo lo que se le ponía ante sus novatos ojos abiertos como platos; lo aunaba, digo, con la comicidad de gestos inexpertos e incontrolados de boca o naricilla.

De repente, como quien no quiere la cosa empezó a gemir, a protestar, a reclamar, tenía hambre. Su madre empezó a darle el pecho con esa naturalidad instintiva y amorosa, profundamente humana, materna, intransferible que solo vosotras tenéis.

Fue algo mágico, especial e inigualable. Único. Nada más que decir.

GOTA Nº 46

Llamar empleo a ciertas formas de contrato es como llamar catedrático a quien aprendió las vocales. Si se analizan en profundidad las cifras sobre contrataciones, quitando la estacionalidad, los contratos temporales por algún mes, semana o día, la contratación a tiempo parcial, los mini empleos (mini jobs en la forma culta para despistar), etc. no queda más.

Contratos indefinidos, que es un eufemismo que no significa lo que su nombre dice, no hay. Muchas de las personas que son contratadas, sacándolas de las listas del paro, cuando aparecen al mes siguiente las nuevas cifras de desempleo ya están en él otra vez.

 GOTA Nº 47

Ser una gota de pintura que resbala por un dibujo todavía húmedo; ser un soplo de aire que junto a otro y otro y otro forman la atmósfera que da vida; ser como una gotita de agua que con otras, amor, fuerza y espuma, limpia y oxigena el aire en la playa.

Ser una gota algo tan sencillo, tan significativo y tan necesario a la vez. Porque la suma de gotas es la nube, el mar, el conjunto de personas que luchan.

GOTA Nº 48

Como el saltimbanqui que siempre cae de pié; como el contorsionista que adapta su cuerpo a la moda dominante; como la veleta que gira según el viento que sopla; como el oso de feria que baila al son que le tocan… ¡No!. Discrepa, sé crítica y constructiva porque eso es crear, creer y criar nuevas formas más perfectas de ver el mundo y de estar en él.

GOTA Nº 49

Quiero dar mis más sentidas y sinceras gracias a los medios de comunicación habituales, los que están a mano porque nos hacen amar la rigurosidad y la veracidad de la información llevándonos a buscarla en las redes sociales y sus blogs, en las páginas independientes, que las hay.

La gran contribución de la prensa generalista española de tirada nacional y provincial en los últimos años ha sido proveernos de cuchillos, sartenes, vajillas, cuberterías de autor, sartenes, el albornoz del Barça, las sábanas del Madrid, las pantuflas de Graná. Y ahora que ya lo tiene el españolito de a pié, la española de pro, ¿qué hacemos?

Yo recomiendo seguir comprando la prensa o llevársela con permiso del bar. Creo que es importante tener en casa papel de periódico porque es ideal para limpiar cristales.

GOTA Nº 50

El tema del espionaje, antes de escribir he comprobado debajo de mi silla que no hay micrófonos; es notable, está en el candelero. Dice el ministro que la misión del espía es que nadie se entere. Digo yo que si ya lo sabemos mal para el espía y para el contraespionaje, ambos han fallado.

Te recomiendo que antes de empezar a hablar o a pensar, carraspea, dí “1, 2, 3, 1, 2, 3 probando” con la idea de que les des tiempo a prepararse para transcribir tus palabras de la conversación si es que te han pinchado el teléfono o te vigilan.

Por otro lado para evitar sorpresas podría hacerse una Directiva Europea que obligase a que todo servicio de inteligencia fuera indefectiblemente acompañado por una banda de música que interpretase una diana floreada. O prohibir los sombreros de ala ancha y las gabardinas.

 Sebirocap

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