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CARTA

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MI QUERIDA Emilia, cuando escribo en “clave blog” me gusta dirigirme a ti, nada personal, ¿sabes?, es simplemente un referente de ciudadana que eres, y con nombre propio. Y claro, es que no me sale la idea, sino se la escribo a alguien. No sé si las personas que puedan leer esto lo entenderán, trato de explicárselo, tampoco sé si les ocurrirá algo parecido. ¿Qué por qué te elijo a ti? Pues tampoco tiene mucho misterio, ni mucho sentido, No te elijo para hacerte protagonista de nada… en todo caso sería yo, la que suscribe. No te elijo para que te sientas de una u otra manera, nada de eso. Cada una y cada uno se siente, no sé, pues como quiera sentirse; lo que yo desearía es que todas y todos “sintieran bien”, sintieran “gusto por ser, por estar, por parecer”.  Y si tú me lo permites, sin querer ofender a nada ni a nadie, me gustaría seguir haciéndolo. Porque me gusta, y no hay otra razón.

Hace algún tiempo, pero no tanto, pongamos que sean unos 5 o 6 años, eso me parece a mí, bueno quizás algo más; las ciudadanas y ciudadanos, no teníamos las sensaciones que hoy nos unen. Ahí, cada uno individualmente, cada grupo o colectivo, estaba en sus cosas, con sus felicidades, sus asuntos, sus problemillas y su día a día, y por decirlo con otras palabras, ahí estábamos viviendo; y como la mayoría no somos futuristas ni videntes, pues podíamos pensar lo bien que nos iba, a nosotras, a nuestro barrio. Por supuesto que sabíamos de desgracias, pero siempre pensando en progreso, en salvar las dificultades.

Un día, por aquellos entonces, comenzábamos a despertarnos con noticias que no nos gustaban, que prometían joder a cualquier persona de andar por casa, y nos decían en voz muy alta “no os aferréis a vuestras cosas ni a vuestras personas, pues vamos a intentar arrebatárselas a ustedes”.

Amenazantes palabras han hecho, de las ciudadanas y ciudadanos otro sentir, otra manera de ver y de relacionarse. Sobre esto debería informar que no debemos permitir que nos cambien; que los cambios los debemos de producir las ciudadanas y ciudadanos, porque si no, nos auguraran tiempos peores, en los que sigamos entrando por donde estos mandamás nos manifiestan con sus mensajes, ¡atentas!: “Esto es lo que debemos hacer”, “no nos queda otra solución que hacer esto o aquello”, “esto es lo que hay” y para más inri nos enfadan, aún mas, comunicándonos que será por nuestro bien y por nuestro futuro y el de nuestros hijos e hijas.

A veces siento pesadumbre, porque hay algunas y algunos que los denominaría “los calladitos”, que no dicen nada, que esperan sentados, que no vaya a ser que le arrebaten algo, y la postura es “yo no muevo ficha”. Esta figura de la condición humana es paralizante, conformista, egoísta y absurda a la vez. Aunque el no pronunciarse tiene sus ventajas e inconvenientes, pues no te señalas, pasas desapercibido por la vida, llevas una vida invisible, no hablaran de ti, te tendrán o no te tendrán en cuenta, viven lo mas individualmente posible.

El otro día en una conferencia que estuve del maestro Marco Marchioni, lo decía con estas frases:

  • Estamos en soluciones individuales y lo colectivo ha desaparecido.
  • Lo que hemos vivido y lo que estamos viviendo se ha vuelto obsoleto. Hemos perdido “la relación”.
  • Debemos ir a la búsqueda del elemento clave “la unión social”, elemento de referencia y elemento común.
  • Debemos pasar del pesimismo de la razón al optimismo de la voluntad.

Quería haber hablado de la Dependencia, pero me he enrolado en una reflexión algo filosófica, otra vez será.

Y lo dejo aquí, como reflexión propia, y para lectura del ciudadano o ciudadana que le pueda interesar.

Gracias a todas y todos los que hacéis este trabajo tan estupendo para estar conectados y relacionados.

Raquel

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