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22M: La Plaza de la Dignidad frente a un Gobierno y un régimen Indigno

 
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Me pide la gente de marea naranja de Granada que les haga una valoración de lo que fue la jornada de movilización del 22 de marzo en Madrid. Agradecer para empezar, y una vez más, su confianza en las palabras de la que suscribe.

La jornada para los que salíamos de Granada empezó a las 8,30 de la mañana cuando 7 autobuses nos esperaban para partir a Madrid desde el Palacio de Congresos. A estos 7 hay que sumarles los que salían del resto de la provincia de Granada sumando un total de 500 personas que en la jornada del sábado nos dirigíamos a la capital, y muchas más las que salieron en la noche anterior de nuestra ciudad. En total de Andalucía 700 autobuses desembarcaron en Madrid a llenar sus calles de dignidad con una reivindicación muy clara y concreta: pan, techo y trabajo.

 Este tipo de viajes donde confluimos todas las luchas sociales como son la marea naranja, la verde, la violeta, las asociaciones de parados y paradas, los colectivos de stop desahucios, funcionarios municipales, sindicalistas del metal, ferroviarias y de la mujer, jornaleros del campo, gentes venidas de todos los pueblos de la provincia de Granada como Maracena, Guevejar, Armilla, la Costa, Benalúa de las Villas, Guadix, Dehesas Viejas, Chauchina, Cullar Vega, La Zubia, Ogijares, Cenes de la Vega, Otura, Baza, Albolote, Alfacar, Peligros y un largo etcétera… y que, en definitiva, y en total, desde todos los puntos cardinales de nuestra querida España, supuso la llegada a Madrid de todas las mareas y movimientos sociales ya existentes o que se han ido creando a lo largo de estos años de sufrimiento y recortes como la blanca de la sanidad, las asociaciones de derechos humanos, la red de solidaridad popular, colectivos de inmigrantes como ALAGA Bolivia, de senegaleses, y un sinfín de hombres y mujeres, que organizados o no, política, social o sindicalmente adquirieron un firme compromiso de apoyar las marchas de la dignidad, nos unen y nos demuestran que otro mundo es posible.

Marchas en las que miles de personas agrupadas en 8 columnas acometieron una hazaña de la que cualquiera debe sentirse orgulloso, porque sus caminatas, sus callos en los pies y su esfuerzo les honra, y nos debe hacer pensar que el pueblo cuando ya no puede más, hace lo que haga falta, porque cuando uno no tiene nada que perder, todo lo demás es posible.

A las 12,30 paramos a reponer fuerzas en Almuradiel donde las combativas mujeres de la marea naranja que acuden allá donde haga falta a defender con capa y espada los servicios sociales, me pidieron esta valoración de las marchas para su blog y donde nos reencontramos con multitud de amigos y compañeros que hacían la misma parada y que nos daba ánimos para seguir porque ya éramos conscientes de que este día iba a ser histórico, porque sabíamos que en Madrid íbamos a confluir miles y miles de personas de todo el país, y esto, siempre, es esperanzador y fundamental para seguir manteniendo la resistencia, tan necesaria en estos tiempos donde un gobierno déspota, corrupto, y represor nos lo quitan todo a la mayoría social.

A las 1IMG_69515.00 llegamos a la Plaza de España donde tomamos un bocado para seguidamente incorporarnos a la marcha con el cortejo de IU y el PCE hacia Atocha, donde teníamos que esperar a que subieran las marchas procedentes de diferentes puntos de Madrid para acabar en Colón. Fue una alegría enorme coincidir y s
aber que compañeras como la Directora General de Comercio de la Junta de Andalucía. Carmen Cantero, había hecho la última fase junto al Coordinador General de IULV-CA Antonio Maíllo, y el Coordinador Local de IU Granada, Joaquín Vega, desde Getafe hasta Atocha. Gracias, porque desde la política hay que creer firmemente en la lucha social y que los cambios son posibles con la movilización y la reivindicación y por eso hay que estar en ellas independientemente de que se esté gobernando, se sea cargo público o se esté representando a una organización que es un movimiento político y social como es en la que me encuentro.

Este cortejo fue impresionante, y encontrarte en él, entre tantísima gente, a compañeras que no faltan a ninguna movilización como Marga Ferré, que es la coordinadora general de área de IU federal o Adoración Guaman, abogada laboralista y quincemayista, también compañera de IU, nos afianza en el saber que, es en la calle donde sin lugar a duda, nos encontramos, porque es nuestro lugar, como siempre decimos, la política tiene dos patas: la institución y la calle, y las dos deben caminar juntas, la una sin la otra supone la condena de cualquier organización política que quiera hacer grandes transformaciones sociales.

La marcha hasta Colón transcurrió con total normalidad, y con una carga de emoción que nadie, nadie, nos va a arrancar. Ver tantos hombres, mujeres y niños y niñas salir a la calle pidiendo derechos constitucionales como son el derecho al trabajo, el derecho a la vivienda y el derecho a la alimentación, nos pone, como poco, la carne de gallina.

Hay que hacer un reconocimiento expreso a los bomberos venidos de muchos puntos del territorio español y a los mineros y mineras que una vez más, demostraron su energía, su fuerza y su gran compromiso con la voz de la calle. Orgullo grande frente a unos cuerpos de la UIP que lamentablemente no hacen más que representar al régimen maldito en el que estamos metidos y que frente a la dignidad del pueblo acata órdenes sin desobedecerlas de apalear, perseguir y maltratar a la ciudadanía.

Tras una lectura del manifiesto de la plataforma del 22M por parte de compañeros y compañeras de todas las Comunidades Autónomas, y donde el grito de “si se puede” “gobierno dimisión” “nosotras parimos, nosotras decidimos” y un montón de consignas más coreadas por la enorme multitud que nos encontrábamos en Colón, Plaza de la Dignidad que debería llamarse a partir de ahora, empezaron las actuaciones y cuando empezó el cantaor Manuel Gerena mi grupo decidió marcharse porque teníamos que regresar al autobús de vuelta y no sabemos muy bien en base a qué, pero nos olimos que algo terrible podría pasar. Será que ya es costumbre en este país que tras una masiva expresión de fuerza ciudadana en las calles, los gobernantes de la indignidad sueltan a sus perros de presa a resolver con palos lo que les más les molesta: la rebeldía, el grito, la consigna, la resistencia, la unidad popular frente a sus políticas de maltrato general.

 Pero ya no tenemos miedo. Nos lo han arrancado a base de hostias y de represión, a base de hambre, paro y desahucios, a base de robos públicos y de recortes sociales, como decía antes, cuando te lo quitan todo, ya no tienes nada que perder y puedes con todo.

 Y se desencadenó el caos, poco más de las 20,30 horas de la tarde cientos de policías ocuparon todas las calles que iban desde Colón hasta Atocha, lecheras y más lecheras llenas de matones esperaban ansiosos poder descargar su ira hacia la población.

IMG_7051 Y hubo palos, muchos palos, y detenidos. De repente nuestras familias empezaron a llamar ante la preocupación de que algo nos pudiera pasar, a mi grupo no le pasó nada aunque a varios estuvieron a punto de atropellarlos. Nos metimos en un bar y de repente una riada de personas corría espantada tras las porras y armas con “pelotitas” y ni nos dejaban salir por miedo a que se metieran en el bar. Tremendo, menudo ejercicio de violencia gratuita y sin escrúpulos. Vergüenza inmensa la que sentimos.

 Y hasta un poco de miedo porque nuestras armas son nuestros pies que patean las calles, nuestra voz que grita basta, nuestra boca que sonríe emocionada al ver más de un millón de criaturas echando el sábado reivindicando lo que es justo para el interés general, nuestros manos que aplauden a los cientos de marchantes que con su dignidad nos solidifican la esperanza…pero las suyas, hieren, humillan, reprimen y crean un ambiente de tensión innecesaria propia de un régimen fascista.

 Pero una vez más al poder popular no hay quien lo debilite, una vez más seguimos diciendo que ya, y por fin, no tenemos miedo, que si ellos te atacan, tú tienes el legítimo derecho de defenderte, ni autoridad ni leches, cuerpo a cuerpo somos personas y la supervivencia es la clave, cara a cara, hay que responder, porque la paciencia ya se ha terminado, porque lo contrario ya no es dignidad, es sometimiento y ya no, ya no podrán con nosotros y nosotras, somos tantos que por eso dicen que fue “la manifestación más violenta jamás vista” o que somos “neonazis griegos” o que “la policía ha sido golpeada gravemente y esto se pagará con creces”, cuando las propias emergencias sanitarias madrileñas hablaban únicamente de “heridas leves o muy leves” y cuando ya sabemos que son ellos mismos los que se infiltran en las concentraciones a provocar disturbios para tener excusas para atacarnos.

Ya no cuela, ya no. Somos más, muchos más. Aunque los medios de desinformación lo oculten o den cifras vergonzantes de asistencia, porque estuvimos allí y lo vimos todo. Ya no podéis engañarnos más.

Y sabemos que en la unidad y en el poder del pueblo está el éxito. Lo conseguiremos, lo sabemos, porque la dignidad ya no hay quien la pare. Frente a un gobierno que gobierna  de espaldas a la ciudadanía y que la reprime cuando le pide ayuda, la dignidad del pueblo.

Esto solo es el principio del gran cambio. Volveremos y seremos muchos más. Y al final, el régimen caerá y devolveremos la dignidad a un oficio digno como es la política, porque de una vez por todas, y con un proceso constituyente que debe cambiar las reglas del juego y devolver la democracia a este país tan dañado, el poder político será en su totalidad del pueblo, al que nunca debió abandonar.

Maite Molina

 

 

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