Ética y Eficacia

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-Las dos con E : dos palabras sencillas que deberían de ser todo un programa de vida, tanto en lo personal como sobre todo en la vida pública , no porque sea más importante el ámbito público que el privado, pero éste solo afecta a la propia persona que es libre en sus comportamientos, y el público nos afecta a todos, la ciudadanía y los intereses generales.

-Hoy día estamos padeciendo la carencia de estas virtudes en nuestros personajes públicos, sean políticos, jueces, periodistas, empresarios, eclesiásticos o profesores….

-La eficacia es el resultado de la competencia profesional, de la inteligencia y la formación y del esfuerzo personal, que propician la buena gestión en nuestras actividades. Como ciudadanos nos interesan los más competentes : necesitamos a los mejores, a los más preparados y esto muchísimas veces no ocurre en nuestro país; vemos en puestos importantes a gentes mediocres ya sea en la política ( tristemente la mayoría), en la enseñanza a maestros sin vocación y poco preparados, profesores y catedráticos para los que su “excelsa” profesión no es más que un puesto donde obtener un salario y vegetar sin saber cómo guiar las mentes que le han sido encomendadas; en la jurisprudencia con sentencias absurdas cuando no injustas que ofenden a la inteligencia, una clase empresarial que no ha tenido empacho en mantener durante los últimos años como su cabeza visible al antiejemplo del buen empresario con sus empresas quebradas y gravísimos incumplimientos fiscales y sociales.

-La ética, es la otra gran virtud que parece haber desaparecido en nuestras instituciones y en nuestros hombres públicos: sobre esta virtud se asienta la justicia que debe presidir la cosa pública. ¿Y cómo nos va? Sin duda tan mal o incluso peor que en eficacia : la clase política es la peor valorada por sus desafueros y desmanes de corrupción, donde no existe una voluntad de regeneración sino el descaro de ocupar el poder para desde él arramblar para sí y su clase regalías, privilegios o imposición de sus propias ideologías. Lo peor no es que existan estos comportamientos deshonestos en los políticos que podrían ser temporales sino que están haciendo metástasis en la sociedad que está perdiendo la conciencia de los valores; la ética se está quedando fuera de los postulados sociales. Lo único que importa es el éxito, el dinero y los resultados, tal y como lo propugna con mucho cinismo un importante directivo de la televisión privada, líder en telebasura: ” la medida de la ética la da la audiencia”

-Actualmente cualquier actividad tiene un valor de mercado: el periodismo no está al servicio de la ciudadanía con una información veraz , sino que se pliega a los intereses del patrón editorial o del político que le garantiza el pesebre, a la postre es lo mismo; la justicia de altura igualmente se pone al servicio de quien le provee de cargos y de ascensos cuando no es por la afinidad política o religiosa, los intelectuales que han sido siempre los defensores de los principios éticos y de progreso están en gran parte desaparecidos o bien se han pasado al extremo más reaccionario a cambio de prebendas, y qué decir de los eclesiásticos que por su oficio deberían ser los garantes de la moral y de la ética, viven muchos en cambio enredados entre la pederastia, la intolerancia y su entrega al dinero y al poder.
Por último tenemos al mundo del dinero, banqueros y capitalistas, que han jugado sin ética alguna con nuestros ahorros y ahora no tienen empacho en chantajearnos robándonos nuestras conquistas sociales y hasta el futuro.

-Y en medio, nosotros los ciudadanos, el pueblo llano, soportando estas plagas de incompetentes o de corruptos, cuando no las dos cosas.

¡ Solo líderes y profesionales honrados y capaces podrán salvarnos de tanta impostura y mediocridad. ¡

Fernando Álvarez García.

Artículo publicado en Marzo de 2011 en el semanario “Mas” de Aranjuez (Madrid).