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In memoriam

Este artículo fue escrito por mi padre, nunca vio la luz, era fruto de sus propias reflexiones que de cuando en cuando gustaba garabatear en algún trozo de papel y que rescato hoy rebuscando entre los cajones de la memoria para sacarlo del abandono y del olvido. Han pasado algunos años, puede que más de una década, todavía no habíamos sido atropellados por la crisis ni devastados por ésta. Pero poco ha cambiado desde entonces, era la antesala de lo que iba a continuar repitiéndose
porque en los últimos años no solo hemos retrocedido más de un período, cuanto menos recalcitrante, sino que hemos entrado en una especie de espiral en forma de bucle.

Dejo aquí para que no se ahoguen las palabras, este pequeño legado y tributo a la memoria y al recuerdo.

He recreado el texto con algún párrafo extra, para poner también mi impronta y mi sello.

HARAGANES Y POLÍTICA

En el transcurso de los últimos veinticinco años, he soportado un cúmulo de dislates que, mal que bien, he podido sobrellevar como tributo de esperanza a la llamada transición, pero en los últimos años, la cantidad de despropósitos es tal que estoy harto.

Una banda de farsantes de lo peor que ha dado este país, tiene la desfachatez de repetirme hasta la saturación, que el propósito que les guía es conseguirle progreso, la modernización, el bienestar en definitiva de toda la ciudadanía.

Cuando consiguen encaramarse al poder y consecuentemente a las prebendas que conlleva, lo primero que hacen es analizar la capacidad “nutritiva” que no distributiva de la caja y así, con su mugrienta ambición, manchan y denigran este país como quizás pocas veces lo ha sido en toda su historia. Lo que hacen llena de asombro a gran parte del mundo de nuestro entorno, y colma de indignación y de asco a muchos españoles y españolas, dejando una estela de vergüenza e impotencia que durará mientras vivamos. Pasan el tiempo escupiendo a España, se aprovechan de España y de los ciudadanos y ciudadanas españoles para la saciedad y finalmente desaparecen. El daño que causan, no solo en lo material, sino lo que quizás es peor, en lo moral, sería inconcebible antes de que llegaran estas camarillas. Embaucan y se ríen mientras roban a millones de personas y finalmente desaparecen para disfrutar del botín, dejándonos a todos la amargura de sus desmanes.

¿Quieren ejemplos? Aquí están: El señor “X,”, el Alcalde de Barbate, Mariano Rubio, Cisneros, Barrionuevo, Vera, Roldán Filesa, Galeote, Aída Álvarez, Rumasa, la Expolio – Muntaner, Gescartera, Caso Malaya, a los que podríamos sumarle otros nombres y casos de corrupción más actuales, Bárcenas, los ERE fraudulentos de Andalucía, caso Gürtel, caso Blesa y las preferentes, “Pokemón”, Caso Brugal, el reciente caso Pujol con su séquito de hijos, salpicando a la Casa Real con Urdangarín, la lista es interminable , la patética radiografía de la corrupción. No es ira, sino la congoja de pertenecer a un país tan miserable y desgraciado.

El desaliento e insatisfacción de millones de personas con servicios consagrados por la Constitución, como la igualdad, educación, sanidad, y por encima de todos la justicia en cuya definición, Pacheco se quedó corto, es bien manifiesta. Esta última no tanto, quizás, por culpa de los jueces y algunos fiscales, como por la de uno legisladores ineptos y poltroneros.

Las atrocidades no tienen final. Ahora nos salen con la Ley del Aborto, más restrictiva de la democracia que nos retrae a tiempos de la Dictadura, ley de transparencia cuando esta debe o debería estar implícita en la propia Constitución o el bodrio de la ley de seguridad ciudadana, una mordaza al más puro estilo sectario y goebelsiano, para culminar con la ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local que desmantela los servicios de proximidad. Nuestra historia es la que es, tal vez pudo ser otra.

Cualquiera de mi generación, si le hurgan un poco, tiene intacta, aunque aletargada esa memoria y que no es otra que la de unos cuantos rufianes enarbolando banderas y consignas que terminaron lanzando a unos contra otros. ¿Es esto lo que nos quiere recordar los embaucadores muñecos políticos al más estilo disneyano? “Aviaos” estamos.

Hablan de libertad y democracia y ni siquiera conocen el significado de esas palabras, así lo he constatado en algunas ocasiones, y ese atrevimiento de llamarnos ciudadanos iguales ante la ley y con idénticos derechos, me parece cuando menos, una obscenidad.

Les diré algo más a esta pandilla poltronera, en mi condición de miembro de una generación que padeció las consecuencias de dos guerras y una larga dictadura. Cualquiera que sea el grado de bienestar logrado por este país, no tiene nada que ver con vosotros: en cambio, si tiene mucho que ver con millones de personas que han trabajado y trabajan de firme y que nunca, engañaron, robaron ni estafaron a nadie, y por lo que a mí respecta, preferiría menos prosperidad con tal de verme libre de esta chusma.

Salvando las excepciones, serán o parecerán duras estas afirmaciones, pero desde luego no voy a atenuarlas.

In memoria José Javier Torrado