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SE VA GALLARDON PERO NOS DEJA A RAJOY.

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La retirada de la Ley del aborto del Partido Popular y la dimisión de Gallardón han sido un pequeño triunfo, sobre todo de las mujeres feministas, y una muestra de que la lucha de las mujeres tienen sus frutos.

Gallardón, el ministro para el que la libertad y el papel de las mujeres se mide en torno a su maternidad, al que hemos oído , en referencia a la libertad y la capacidad de las mujeres autenticas atrocidades, el Ministro que no quería a las mujeres, se ha ido, pero nos ha dejado a todo un gobierno, Con Mariano Rajoy al frente, que sigue sin querer a las mujeres, que defiende postulados del siglo XIX, y que ha hecho políticas encaminadas a devolvernos al hogar, del que nunca debimos salir, según algunos de ellos piensan, aunque todavía no se atreven a decirlo públicamente.

Las políticas de recortes parecen encaminadas fundamentalmente a este objetivo, es decir, parece un plan perfectamente diseñado para devolvernos al espacio privado, a los cuidados, para ahorrar en prestaciones sociales y para disminuir las tasas de desempleo, ya que dedicadas al cuidado, no tendríamos tiempo de buscarnos un trabajo remunerado. Los datos claramente lo demuestran:

1.- Sólo existen plazas públicas o privadas para cubrir 3 de cada diez niñ@s menores de tres años, con lo que se dificulta gravemente la incorporación de las mujeres al mercado laboral.

2.- los recortes en materia de dependencia han dejado la ley agonizando, y las principales cuidadoras siguen siendo mujeres.

Estas dos medidas o antimedidas producen un efecto perverso en las mujeres: al ser las que, tradicionalmente, nos dedicamos a las tareas de cuidado, ante la escasez de ayudas y recursos públicos, nos vemos abocadas a quedarnos en el hogar cuidando de menores y dependientes, lo que hace que no trabajemos, no coticemos para una futura jubilación, y facilita que las personas se atiendan sin necesidad de que el gobierno invierta en su cuidado ni un céntimo.

Pero es que el ataque directo a las políticas de igualdad y a la prevención y tratamiento de la violencia de género no se han quedado atrás:

– Desde noviembre de 2011 hasta finales de 2013 los recortes en materia de igualdad suponen un 47 %.

– Los recortes en prevención de la violencia de género han supuesto un 30% y las inversiones para la construcción de centros para mujeres víctimas de violencia de género y sus equipamientos han supuesto un 45%.

-Las transferencias del Estado a las Comunidades Autónomas para la atención a víctimas de violencia de género bajaron un 25% en 2013.

– A su vez, las Comunidades Autónomas también ha recortado un 32% en materia de Igualdad.

Y en un verano trágico, donde 12 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas, ni la ministra Mato, ni Rajoy, ni Sáez de Santamaría, ni ningún miembro del gobierno a los que se les llena la boca de preservar los derechos de los “concebidos y no nacidos” ha salido públicamente a condenar estos asesinatos y mucho menos a proponer medidas para erradicarlos, es más, en el mes de Septiembre, el Gobierno Central se ha cargado el Instituto de la Mujer, convirtiéndolo en el Instituto de Igualdad de oportunidades, donde compartimos los pocos recursos con minorías, étnicas, inmigrantes, personas con diversidad funcional, etc., y además, también se ha cargado el Observatorio de Salud de las Mujeres.

La autonomía económica es fundamental para todas las mujeres, pero mucho más necesaria para aquellas que necesitan escapar de la violencia de sus parejas; pues bien, entre 2011 y 2014 se ha recortado un 94% el dinero destinado a formación y políticas de empleo para mujeres.

No tenemos mucho que celebrar, desde luego, la marcha de Gallardón es una pequeña batalla ganada, pero la ley del aborto es una losa que pesa sobre nuestras cabezas si no se retira el recurso del Constitucional. Difícilmente este gobierno va a mejorar las políticas de igualdad mientras cobije en su seno a personajes como el Alcalde de Valladolid, o el Alcalde de la Guardia, en Jaén, que afirma que las faldas están para quitarlas que es lo que hacen los hombres, y no para esconderse.

Yolanda Barrionuevo

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