Apuntes sobre género y participación social en el ámbito de la intervención social

justicia social

La participación social es un ámbito de trabajo ineludible dentro de los Servicios Sociales Comunitarios. Esta afirmación es bastante comprensible si se tiene en cuenta la incidencia social que puede tener (y tiene) en la prevención de situaciones de riesgo social,  la integración social, la creación de redes sociales y el empoderamiento ciudadano. Esto  queda reflejado y asumido en los textos normativos que asientan las bases del trabajo de los Servicios Sociales Comunitarios, siendo una referencia principal la Ley de Servicios Sociales de Andalucía.

En concreto, el trabajo desde la Educación Social y la Animación Sociocultural no se entienden sin la participación. La participación constituye una finalidad básica dentro de los procesos del trabajo desarrollado en el ámbito comunitario.

Ahora bien, resulta necesario acotar lo que entendemos por participación y cómo nos planteamos fomentarla desde nuestro ámbito de intervención.

El verbo participar viene del latín “participare”, cuyo significado es «tomar parte». Una de las definiciones de participación social que nos vamos a encontrar es la siguiente:

“Es la intervención de l@s ciudadan@s en la toma de decisiones respecto al manejo de los recursos y las acciones que tienen un impacto en el desarrollo de sus comunidades. En este sentido, la Participación Social se concibe como un legítimo derecho de l@s ciudadan@s más que como una concesión de las instituciones. Para que la participación social se facilite, se requiere de un marco legal y de mecanismos democráticos que propicien las condiciones para que las comunidades organizadas hagan llegar su voz y sus propuestas a todos los niveles de gobierno.”[i]

En esta definición queda reflejada la necesidad de participar en la toma de decisiones para hablar de una participación real. Sin embargo, en la participación social suele hablarse de niveles de participación que abarcan desde la mera información hasta la toma de decisiones y co-gestión o co-implicación en el desarrollo de las mismas.

Si nos vamos a la práctica, va a ser fácil encontrarnos con una desigualdad de participación en los diferentes niveles en función del género. Si bien las mujeres pueden participan en igual o mayor número que los hombres en los niveles que supone una menor implicación en la toma de decisiones, en los ámbitos que en lo que se requieren una mayor implicación y un mayor  acceso a toma de decisiones, las mujeres están menos presentes.

Esto se reproduce en distintos ámbitos de participación social como pueden ser partidos políticos, asociaciones de vecinxs, colectivos sociales, etc. De igual manera lo podemos encontrar en el trabajo que desarrollamos dentro de la intervención social.

La mayor dedicación y vinculación social de las mujeres al campo de los cuidados y doméstico frente al invertido por parte de los hombres, así como la tela que aun vincula las referencias simbólicas en las que los puestos de poder son ocupados por los hombres, que conlleva una falta de referencia para las mujeres en ese ámbito, entre otros aspectos, son los que desembocan en esa mayor ausencia de las mujeres en la toma de decisiones.

Por ello, el fomento de la participación que se pretenda poner en marcha a través de la intervención social que se realiza en los servicios sociales comunitarios debe tener en cuenta las diferencias que nos encontramos por razón de sexo, y buscar estrategias que favorezcan una mayor presencia de las mujeres en los ámbitos de poder y toma de decisiones, si realmente queremos fomentar una participación social real e igualitaria.

Beatriz Ramos Jurado.

Animadora Sociocultural del Centro de Servicios Sociales Albayzín

[i] http://www.consejosescolares.sep.gob.mx/es/conapase/Que_es_la_Participacion_Social_