Halcones

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Acepción política: halcones

Llámanse así, en la jerga política, a los gobernantes, políticos o jefes militares que propugnan la guerra para la solución de los conflictos internacionales. El halcón es un ave rapaz diurna con pico fuerte, curvo y dentado y con uñas poderosas, que ataca a toda clase de aves y aun a los mamíferos pequeños.

Reflexionaba mientras esperaba a mis amigas el pasado miércoles. Las encuentro algo decaídas. Acusan la fatiga. Es normal, llevamos un largo período de tiempo implicándonos en la lucha contra los halcones, también los hay en política interior. A menudo tenemos la sensación de que estamos a su merced. Es lógica esa sensación si nuestra mirada se ciñe al tiempo histórico actual.

Acontecimientos recientes inducen un cierto pesimismo. El atentado terrorista contra Charlie Hebdo en Paris puso de relieve el conflicto que los gobiernos nos plantean, entre dos derechos: la libertad y la seguridad. Y en esa dialéctica han ganado los halcones.

El conflicto del terrorismo yihadista tiene múltiples dimensiones, no sólo las comunicaciones y la movilidad, como pretende hacernos creer el Ministro de Interior español, Jorge Fernández (Programa Salvados de Jordi Évole) que arrima el ascua a “su sardina” para endurecer el Código Penal, en el país en el  que menos se delinque de la U.E. pero que mayor % de presos tiene en sus cárceles. Pues con esos datos, instauran la cadena perpetua, eufemísticamente llamada Prisión Permanente revisable.

Es necesaria mucha pedagogía.

Hillary Clinton manifestó: “Cometimos el error de apoyar al grupo rebelde de Siria”. De ese apoyo nació el Estado Islámico (EI).

Pero aquí, en nuestro país, el gobierno aprovechará las aguas revueltas del peligro terrorista para atentar contra nuestras libertades. Saben que una parte de la sociedad, cederá a la instrumentación política del miedo.

Frente a la amenaza, una gran parte de la sociedad cree que sin libertad se puede vivir, que de la libertad se puede prescindir. De hecho es lo 1º de lo que los ciudadanos con miedo están dispuestos a prescindir, tanto que, a menudo, exigen perderla, que se la quiten, y aclaman a quien va a arrebatársela y después votan por él.

“Así empieza lo malo y lo peor queda atrás” – Shakespeare – refiriéndose al beneficio o la conveniencia, al perjuicio, comparativamente menor, de renunciar a saber lo que no se puede saber, de sustraerse al vaivén de lo que se nos va contando a lo largo de la vida entera.

Es necesaria mucha pedagogía.

Reflexionaba mientras esperaba a mis amigas, y preparaba ya el cafelito de los miércoles.

Son tan vertiginosos los acontecimientos que los halcones sobrevuelan a placer sobre nuestras cabezas.

Sofía fue la 1ª en llegar. La hice partícipe de mi inquietud, y su respuesta fue: “Pues ya sabes, María, contra los halcones, Pedagogía”.

Sonreí, porque fui consciente de la sintonía…

Cuando llegaron las demás tomamos una determinación: Tendremos que persistir en nuestra tarea, informarnos y divulgar, hacer pedagogía. En esa tarea no desgastaremos fuerzas, pero seremos persistentes.

La idea la abstraemos de la naturaleza: El Gran Cañón de El Colorado.

Es la imagen. Las gotas, las simples gotitas del río que fluyó y fluyó por allí, no pudieron nunca sospechar que la combinación de masa y tiempo fuesen a lograr ese resultado tan espectacular.

Pues nosotras, gestionando bien nuestras fuerzas, seguiremos la metáfora: con  sencillez, con humildad, seguiremos uniéndonos a otras muchas, sabiendo que los resultados no serán inmediatos, se lograrán de todos modos si no renunciamos. Como ha ocurrido con el Movimiento Feminista.

Cuando nos despedimos todas llevábamos las fotocopias de unos cuantos capítulos de un libro de imprescindible lectura:

“Yihad” Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía. De Loretta Napoleoni.

Con información no seremos pasto de halcones.

Y haremos pedagogía.

María