HEMOS ABANDONADO ESE ANCLA DENOMINADO “CRISIS” 

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El día 28-02-2015, Día de Andalucía, decía la Secretaria General del PP, Sra.Cospedal en los medios, que España se ha desprendido “ de ese ancla que se llamaba crisis”.

Y sin embargo la crisis ha provocado el desequilibrio, la arbitrariedad e injusticia para muchas familias y personas. Y la injusticia solo se corrige con la respuesta adecuada del Estado de Derecho y sus organismos. En el debate de la nación esta semana todos los políticos hablan de grandes conceptos económicos y las cifras marco ocupan la parte principal de los discursos. Los tecnicismos, doctrinas, teorías han logrado retardar otros enfoques de la situación que provoca la actual recesión económica.

La posición de los profesionales de lo social está más próxima a los efectos que a las causas de la crisis que tantos abusos han causado a las familias. Estamos en primera linea de actuación siendo los receptores de las consecuencias del desempleo, las demandas desatendidas de prestaciones, las ayudas insuficientes o recogemos las protestas por los programas de apoyo que desaparecen. Todo esto se traduce con nombre, apellidos y rostros de nuestros vecinos.

 Ya hemos hablado de los efectos de la crisis derivados de una causa general basada en la suma de las condiciones económicas, sociales o laborales que caracterizan la actual situación económica, familias que se ven arrastradas por la acumulación de las condiciones que lastran nuestra realidad social. Pero en otros supuestos, la dificultad económica presenta un origen más preciso y concreto, las necesidades económicas que nos presenta una familia porque la persona que aporta los ingresos de su trabajo ha sido ilegalmente despedida; un pequeño empresario que pide el pago de un servicio prestado a la Administración; o el caso de quien reclama la revisión de una determinada pensión de invalidez; o pensemos que una madre separada que necesita medidas coercitivas eficaces para el marido abone la pensión a los hijos.

 Todos son ejemplos de una severa situación de insuficiencia de recursos pero que tienen sus mecanismos perfectamente previstos de corrección, exigencia y pago. En todos ellos nos situamos en acciones previstas y regladas que permiten a la persona perjudicada recabar la intervención protectora de los actores del Estado de Derecho para obtener una justa reparación de un daño. Y la garantía que puede amparar estas situaciones viene inevitablemente de las Administraciones Publicas, de la Administración de Justicia y de sus órganos. El amparo de los tribunales, la tutela judicial efectiva es la última ayuda, es el recurso insustituible para merecer el mejor auxilio que persigue la superación de una situación injusta.

La situación no admite más que una reacción ciudadana y de los propios profesionales implicados para ofrecer el servicio que una sociedad moderna exige. Desde criterios de mejora, organización y apoyo por parte de las Administraciones responsables, al igual que desde la responsabilidad y la honestidad en los desempeños de todas las personas protagonistas de un servicio público.-

En suma, pedimos justicia para la crisis y nos excusan, la crisis de la justicia.

Carla Von Lanstein, inspirada por el informe anual del Defensor del Pueblo.