SI LOS BARRIOS DEPRIMIDOS ATACARAN AL SISTEMA

Nací en un barrio marginal y moriré en otro igual, aún así lo pienso dos veces antes de dar un criterio de opinión de otros barrios que no sean donde vivo, pues aunque la problemática sea la misma, pero las circunstancias pueden ser diferentes. Esto viene en referencia a los sucesos acaecidos en Baltimore, si nos ceñimos a los comunicados oficiales y a lo publicado en la prensa oficial, siempre tan a favor de los poderosos, todo es provocado por las mafias de la droga. Pero si recorremos las redes de Internet nos encontramos con dos posturas encontradas, una mayoritaria que opina que los desórdenes que se está produciendo son debidos a la represión que sufren los ciudadanos de raza negra, otra minoritaria opina que son desordenes producidos por grupos de extrema derecha, porque han visto a un grupo con vestimentas nazis en un vídeo que circula por Internet. ¿Alguien ha vivido en Baltimore para expresar su opinión con tal rotundidad? ¿los periodistas que han dado la versión oficial han vivido el día a día de los barrios deprimidos de Baltimore? De Baltimore no me atrevo a dar mi opinión, pero si de mi barrio, donde todos los días asisto a hechos que por ser tan cotidianos no nos fijamos en ellos, como los viejos que vemos en el supermercado contando los céntimos para poder pagar la compra, los corrillos de hombres tomando el sol porque no tienen trabajo donde ir, las conversaciones entre vecinas explicando los mejores lugares donde reparten caridad, la familia sin recursos que comparte bloque con traficantes de drogas, pero nada, son situaciones cotidianas sin más relevancia. Pero, que pasaría si esa olla a presión donde está hirviendo en aparente armonía el miedo, la miseria y el abatimiento, un día la desesperación la hiciera explotar, ¿tendríamos otro Baltimore en mi barrio? Si no es así, deberíamos hacernos una pregunta, ¿merece la pena vivir como ciudadanos obedientes o morir como terroristas combatiendo a un sistema terrorista? ¿Son Cáritas, el Banco de Alimentos y los Servicios Sociales parte de este sistema de terror a la población más deprimida? Todos os echaréis las manos a la cabeza y pensareis, “si no fuera por nosotros que sería de estos desgraciados” Os lo digo, si no fuera por vosotros, que el sistema os utiliza como barrera para contener una revolución, los barrios deprimidos atacarían al sistema. ¿Vale la pena sostener al sistema repartiendo caridad, o ser consecuentes con los principios por los que trabajáis y romper la baraja, caiga quién caiga, pero que por primera vez el sistema sienta el aliento del terrorismo en su cogote? Indudablemente, todos pensamos que la baraja no se debe romper, pero si un día la olla revienta, nos vamos a encontrar entre dos fuegos, donde el terror será repartido, puede que entonces pensemos en solidaridad sin caridad.

                                                                        Manuel Fernández Martín