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UNA DEUDA CON EL PASADO

Porque mañana, cuando las puertas del pasado se hayan abierto…

Hay un gitano en mi barrio, (grande, muy parecido al Cigala) que saca todos los días a su abuela o su madre, son enternecedoras las dos figuras, una grande, fuerte, plena de vida, la otra pequeña, de vida gastada, con pasos lentos, inseguros, apoyada en su hijo, él con pasos lentos, seguros, apoyado en sus recuerdos, cuando su madre lo enseñaba a andar por la vida.

Hay veces que los recuerdos tienen mil facetas, mil valores, como esas dos figuras apoyándose la una en la otra, recuerdos de amor, de ayuda mutua, de valores de los sentimientos naturales, de recuerdos de un pasado que golpea la puerta del presente para que se la abra el futuro.

Quizás haya un Dios, o sea la naturaleza la que se revuelve contra la falta de humanidad, demostrándonos que todos necesitamos un apoyo, todos estamos cojos de juventud, cojos de cariño, todos necesitamos ese bastón que de sentido a nuestra vida, todos necesitamos que la vida nos recuerde que en un pasado fuimos humanitarios. Porque hace años, no muchos, cada familia tenía en la casa unos ancianos padres, un hermano que la sociedad lo había desarraigado, un primo comiendo en la mesa. Hoy en día, en muchas casas tenemos un abuelo, ese personaje de la cara triste, que muchos nietos han descubierto con sorpresa, ese personaje que han sacado de la residencia, la antesala del tanatorio, para que con su pensión salve la economía familiar.

El pasado ha vuelto, machacón, para demostrarnos que la crisis no es económica, la crisis es de valores, ábrele la puerta sin miedo, vuelve el pasado, donde éramos felices y humanitarios. Sin embargo, en lugar de abrir la puerta la estamos apestillando con 50 cerrojos, en lugar de reventar el sistema le estamos sirviendo de contención, como barrera para evitarle los peligros.

Se llaman a los políticos a que aprueben unos pactos sociales, donde los únicos que cumplirán con ellos será la sociedad. Somos autosuficientes para atender a nuestras familias sin la ayuda de los estados, pero los estados no son autosuficientes sin las aportaciones de los ciudadanos, no los llaméis, serán ellos los que vengan cuando no haya barreras para una completa desobediencia civil.

Porque mañana, cuando las puertas del pasado se hayan abierto…

Manuel Fernández Martín

Manuel Fernández Martin